La muerte del pequeño Marco Scaravelli entrenando sacude Italia, pero sus órganos salvan cinco vidas


En ocasiones la pasión por el motociclismo nos hace olvidar lo peligroso que puede ser, incluso en las situaciones que en las que no hay riesgo. Por desgracia, la mala fortuna se ha cobrado la vida de un pequeño de Dosolo de tan sólo seis años, Marco Scaravelli, cuando entrenaba junto a su padre para una carrera de minimotos en el Racing Park de Viadana (Mantua).
Los sueños de ser un gran piloto como tantos otros compatriotas transalpinos suyos se han visto truncados el pasado día 10 de julio. Ni siquiera estaba corriendo, habían acabado ya los entrenamientos libres cuando, mientras volvía al paddock empujado por su padre, arrancaron involuntariamente el motor de su minimoto.
Pese a su experiencia, Marco no fue capaz de controlar la moto y acabó chocando contra la puerta del recinto, sufriendo un grave traumatismo craneoencefálico, además de otras lesiones de consideración en sus extremidades. Ni siquiera la completa equipación que llevaba evitó la magnitud del desastre.
Le trasladaron rápidamente al Hospital de Bérgamo donde los médicos le indujeron un coma. Aunque el jueves despertó, sólo dos días después, el sábado, su estado se agravó tanto que terminó por causarle la muerte.

Cinco oportunidades, cinco vidas

Pero entre todo el dolor por la pérdida de su hijo Marco, su padre y toda su familia han querido convertir unos momentos tan difíciles en una oportunidad para otras familias, ayudando a otros cinco niños. Los riñones, el hígado, el corazón y los pulmones de Marco serán donados para que otros pequeños puedan cumplir los sueños que a él se le han escapado.
Marco siempre ha sido un niño feliz, alegre, y muy generoso, dispuesto a compartir un trozo de chocolate con mamá y papá, un juego con un amigo. Hoy, sin embargo, se ha ido. Hoy, gracias a él, cinco familias podrán tener esperanzas. Hoy, gracias a Marco, cinco niños podrán empezar una nueva vida. Todo el mundo debe saber quién es Marco.
Y continuaba así para invitar a todo el que quiera a acudir al sepelio de Marco, que se celebrará hoy martes:
Marco era un niño feliz, siempre sonriente, listo para saludar con un 'Hola' a todos los que conocía. A él le gustaba la gente, el compañerismo. Por eso, nos gustaría dar la bienvenida a tanta gente como sea posible. Esta será su gran fiesta, sus expresivos ojos se llenarían de alegría al verlo.

El debate sobre la precocidad, otra vez

Tras lo sucedido, las redes sociales se han encendido en Italia de nuevo conopiniones a favor y en contra sobre que los niños monten en moto. Es difícil poner un límite, especialmente en una disciplina donde la pasión tiene tanto que decir, pero no debería haber problema en que un niño corra en moto siempre que sea con las medidas de seguridad necesarias y en la categoría que le corresponde.
Las edades mínimas para campeonatos de alto nivel parecen haberse estabilizado desde hace unos años, pero aún así no debemos olvidarnos que aunque estén en grandes circuitos compitiendo por ser las futuras estrellas del motociclismo, siguen siendo niños.
La carrera por la precocidad es intensa, pero tiene límites. La categoría Challenge 80 de la Copa de España de Velocidad la edad mínima es de 10 años, en la Red Bull Rookies Cup que comparte calendario con MotoGP es de 13 años, igual que la Asia Talent Cup, y en la categoría de Moto3 del FIM CEV Repsol es de 14 años. Aún así, Marc Márquez pasó de ser un chaval de Cervera que corría regionales con siete años a convertirse en Campeón del Mundo de MotoGP con sólo 20 años.
En cualquier caso, hoy tenemos que despedir a Marco. Una inoportuna pérdida que ha sacudido a todos los aficionados al motociclismo, pero que va a devolverá la sonrisa a otros cinco pequeños.
Fuente: motorpasionmoto.com

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